La lógica económica diría que, si no existieran los impuestos, es posible que un trabajador ganara el doble de lo que hoy percibe. Pero, tomando en cuenta el entramado impositivo actual, el dilema es tal que un empleador debe pensar seriamente en cómo trasladar el costo del aporte previsional para compartir la carga. Desde ese punto de vista, la seguridad social es más un impuesto que un ahorro. Tal es el planteo que formula el economista cordobés, Nadin Argañaraz, para explicar por qué los impuestos se llevan casi la mitad de los ingresos familiares de un asalariado. "La carga tributaria no asusta a nadie si uno se pone a hacer cuentas sobre cuánto del presupuesto hogareño se destina a los impuestos", dice el experto en una charla con LA GACETA.
Desde esa óptica, un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la entidad dirigida por Argañaraz, plantea la necesidad de tener una aproximación al ingreso disponible puro para consumo o ahorro de las familias; es decir, "cuánto del ingreso que podría obtener no lo tengo a raíz de la existencia de impuestos, tanto directos como indirectos", plantea.
Según el Iaraf, la carga tributaria legal sobre el ingreso asalariado de familias variaba, dependiendo del tramo de ingresos que se considere, entre un 46,4% y un 49,2% de los ingresos totales en 2010. "Estos valores tuvieron un ligero incremento este año, pasando a ubicarse entre un 46,4% y un 50,4%", acota.
El estudio advierte una mayor progresividad en el caso de los impuestos directos, pero los tributos indirectos son caracterizados por una mayor regresividad, siendo mayor la carga en las familias de menores ingresos que en las de los más elevados.
Respecto de la composición de la carga por impuesto, el ámbito nacional es el que participa con la mayor proporción, dentro de la cual se destacan los impuestos previsionales y el IVA. Ganancias predomina en los niveles de ingresos más elevados.
Una medida tradicionalmente usada para cuantificar de manera visible para el público en general el impacto que tiene la carga tributaria, es el "Día de la liberación de Impuestos", que consiste en tomar como base de análisis un año calendario y calcular a partir de qué día un ciudadano deja de obtener ingresos que terminará enviando al Estado a través de los distintos tributos. Según el Iaraf, un trabajador asalariado formal en Argentina deberá trabajar entre unos 170 y 184 días para el Estado en 2011, con lo cual el Día de la Liberación de Impuestos se ubica entre el 19 de este mes y el 3 de julio, en función de cuáles sean sus ingresos. Si se lo compara con el año pasado, el periodo era entre el 17 y el 29 de junio. Es decir que se incrementó algo más la presión sobre las familias de mayores ingresos, agrega el informe.